TRAS LOS PASOS DE TOLETUM (I)

1 VISITA AL TOLEDO DEL SIGLO XX Y SU HISTORIA

Hace apenas un mes que salió a la venta mi última novela: Toletum, una aventura de otra época. Sin embargo, quienes me siguen en redes la descubrieron hace ya mucho tiempo cuando, cada fin de semana, colgaba un fragmento de esta misma historia en mi página de Facebook. Al principio, Toletum, no era más que un relato que, poco a poco, fue tomando forma; pero esta es otra historia que ya os contaré. Lo importante de hoy es que, a la par que compartía estos fragmentos enlazados, también iba dando espacio a los diferentes escenarios y curiosidades que iban apareciendo en los mismos y, así, es como llegamos al día de hoy.

Desde hace unos días pensaba en recuperar esos escenarios y curiosidades en una serie de artículos que iré publicando en mi blog y que espero que sean de vuestro interés. Y, por supuesto, en caso de no haber leído la obra, os termine abriendo el apetito para devorar esta obra llamada: Toletum.

En esta ocasión, me gustaría comenzar con el último viaje que realicé a Toledo antes de que esta dichosa pandemia azotara a toda la humanidad y al estilo de vida hasta entonces conocido. Había entonces, y aún existe, una pulsera turística maravillosa con la que podías visitar hasta siete monumentos por tan solo 10€ (antes costaba 9€). Una opción estupenda para quienes queráis viajar y visitar esta ciudad, este museo al aire libre.

Era febrero de 2018 cuando…

«Hace apenas unos días que regresé de mi último viaje, en esta ocasión, uno de los destinos fue mi admirada Toledo, ciudad de las tres culturas. No hay año que no visite sus monumentos y recorra sus calles que suponen un verdadero placer para todos y cada uno de mis sentidos. La razón de este artículo es hablaros de una económica opción que nos permite por tan sólo nueve euros visitar hasta siete de sus emblemáticos edificios históricos, y de paso, describiros de manera muy escueta de qué os hablo exactamente.

Esta preciosa panorámica pude realizarla gracias al primer monumento del que os voy a hablar y que, por supuesto, podréis visitar con vuestra pulsera turística. Os hablo de la Iglesia de los Jesuitas, anteriormente conocida como la iglesia de San Ildefonso. Su construcción comenzó en el 1629 siguiendo un modelo de planta de sus hermanas jesuitas de Palencia y Alcalá de Henares. Esta iglesia podréis encontrarla enclavada entre las calles de San Román y Alfonso XII, siendo su fachada principal dirigida hacia la Catedral de Toledo. En esta ocasión, el motivo principal de la visita de este monumento es la subida a las torres, siendo el punto más alto de toda la ciudad y desde donde se puede contemplar más allá del propio callejero toledano.

De aquí nos dirigiremos a la antigua Mezquita del Cristo de la luz que fue construida en el año 999-1000 en la zona residencial del Toledo musulman y que perteneció a la época Califal. En su interior, doce arcos de herradura se entrelazan y descansan sobre las columnas creando una estancia en perfecta armonía con su fachada. En esta podemos ver inscripciones realizadas en ladrillo recortado ofreciendo el mejor documento histórico de la mezquita. Es un pequeño monumento donde podréis ver uno de los ábsides de origen Cristiano más antiguo que imitaron las restantes construcciones del mudéjar toledano. Y, para terminar sin contar más de la cuenta, os pediré que os fijéis en los arcos externos polilobulados con restos de policromía que embellecen la fachada noroeste de la mezquita.

No podía dejar pasar este monumento sin contaros la leyenda que se describe en él, más aún sabiendo mi predilección por las mismas. Como suelen comenzar estas narraciones quienes las cuentas os diré que… «Cuenta la leyenda, que el día que entró Alfonso VI en Toledo en 1085, su caballó hincó la rodilla en una losa blanca delante de la mezquita, entraron en el templo y vieron una luz que provenía de una pared. Excavaron y encontraron un cristo crucificado que había sido escondido allí, para protegerlo, junto con una lamparita que seguía ardiendo, así que le llamaron el Cristo de la Luz y, a la mezquita, Ermita del Cristo de la Luz.»

Terminada la visita del Cristo de la Luz, encaminaremos nuestros pasos hacia El Entierro del Señor Orgaz. En este lugar podremos admirar la obra más conocida y valorada de El Greco, pintor nacido en Creta en el año de 1541 y que se afincó en la ciudad de Toledo hacia el 1577. Aquí recibió el encargo de pintar la obra de la que hablamos por encargo del párroco de la Iglesia de Santo Tomé. Se trataba de representar una historia local, el milagroso entierro de don Gonzalo Ruiz, un piadoso caballero que falleció en el 1323 y que, al parecer, se distinguió por su generosidad para con los religiosos toledanos.

De aquí pasearemos por las pedregosas calles de Toledo hasta llegar a nuestro siguiente destino: la Iglesia del Salvador. Por desgracia, esta iglesia sufrió varios incendios, siendo el peor de todos el acontecido en 1823, donde tuvieron que rehacer parte de la iglesia, desapareciendo una de las arquerías y parte del edificio. En los años 50 se reconstruyeron ambas partes y la última restauración se realizó en el 2009. Es por ello que poco se puede ver de su origen, no obstante, hay una peculiaridad que sobrevivió a las desavenencias de la crueldad del tiempo. Una pilastra de época visigoda se mantiene en pie ofreciendo a los visitantes un testigo vivo de los siglos IV-VII.

Sinagoga Santa María la Blanca

Nos dirigimos ahora hacia el Real Colegio de Doncellas nobles donde dos son sus joyas. Por un lado nos encontraremos con el sepulcro del Cardenal Silíceo que falleció en el 1557; nacido en una familia humilde, estudió en París y fue autor de numerosas publicaciones. En el sepulcro queda representada primorosamente la figura yacente del cardenal con magníficos detalles en su vestimenta litúrgica. Por otro lado, no hay que dejar de visitar la Sala Rectoral de aspecto decimonónico que nos evoca el lugar donde se celebraron los actos más solemnes de la vida del Real Colegio.

Ahora sí, nos trasladamos ya a los dos grandes monumentos de esta opción turística de la que hablé al principio. La primera parada será en la Sinagoga de Santa María la Blanca.

Santa María la Blanca fue la antigua sinagoga mayor de la judería de Toledo, teniendo culto judío hasta el 1411 año en el que fue consagrada como templo cristiano. Como veréis en la foto anterior, la belleza de sus yeserías y la blanca luz que penetra en su interior, invitan al paseo y la meditación, mientras se disfruta del enorme bosque que forman sus columnas.

Y, por último, visitaremos el Monasterio de San Juan de los Reyes que fue construído como homenaje a la batalla de Toro y al nacimiento del hijo de los Reyes Católicos, Juan. En principio, esta edificación comenzó su construcción para ser mausoleo real allá por el año de 1477, sin embargo, la conquista del reino de Granada en 1492 hizo variar su primer propósito, ordenando ser sepultados en la nueva ciudad cristiana. En este monumento histórico podréis admirar tres grandes espacios: la Capilla Mayor, el Claustro bajo y el Claustro alto«.

Espero que este pequeño avance virtual de la ciudad, que es escenario principal de Toletum, os haya gustado pues os espero la próxima semana con un nuevo artículo en el que os hablaré de otro de los escenarios que, aunque tan solo aparece al principio de la historia, tiene un especial interés personal tanto por su historia como por cuántas leyendas se han creado a su alrededor.


TOLETUM

En una España herida de mediados del siglo XIX, una reliquia legendaria escondida en las misteriosas calles de Toledo será el detonante que enfrentará a nobles, regios y antiguas sociedades secretas, que no cederán ante nada ni nadie con tal de hacerse con el preciado tesoro.


El futuro de España está en juego.
El final de una estirpe se acerca.
Solo uno conseguirá la reliquia

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