Los Bridgerton de Julia Quinn

Como cada atardecer, en el mismo instante en el que el café cierra sus puertas, apago todas y cada una de las luces que han iluminado cada charla, lectura y pasión. Tan solo unos cirios bien dispuestos y estrategicamente colocados, mantienen su cálida llama viva.

En mi rincón predilecto, ese que mantiene un aire victoriano donde un sillón oscuro se ve acompañado por una mesita auxiliar de ornamentada forja negra y mosaico. Sobre ella, una lámpara que ofrece una tenue luz, pero que es suficiente para mis lecturas.

Debo confesar que jamás pensé que me vería inmersa en un mundo donde el romance, las puestas de largo, la prensa de sociedad, las fiestas de máscaras y la rivalidad formaran parte. Sin embargo, aquí estoy, con mi kindle en el regazo e intentando, ya no asimilar, sino calibrar cuanto he leído. Me refiero a una saga que parece haber golpeado con fuerza entre el sector femenino gracias a una serie que Netflix estrenó hace apenas unos meses: Los Bridgerton. De nuevo, confieso que vi la serie no sin cierta reticencia a cuanto me fuera a encontrar y, sin embargo, quedé prendada desde el primer minuto. Es cierto que algunas escenas me sobran, casi un capítulo entero diría yo, pero, en general, la temporada llamó mi atención.

Cómo he llegado a leer toda la saga es algo que aún me tiene desconcertada. Todo empezó con una maravillosa oferta promocionada por Amazon donde los dos primeros meses de suscripción a kindle unlimited tenía un coste cero, bueno, tiene un coste cero por si alguien quisiera aprovechar. Por supuesto, me dediqué una tarde entera de domingo a buscar lecturas ofertadas en KU, no quería más lecturas históricas, quería algo cómodo y fácil de leer. Casualmente, mi amiga Vanessa, a quien conocísteis no hace mucho en este mismo café, me habló de la saga Bridgerton.

Esta saga se divide en ocho libros, uno por cada hermano que, por cierto, sus nombres van correlativos y en orden alfabético. Cada libro cuenta la historia de amor de cada uno de ellos: Anthony, Benedict, Colin, Dafne, Eloise, Francesca, Gregory y Hyacinth. También hay otros personajes con los que pronto empatizas y pronto comienzas a echar de menos, como es el caso de Penélope Featherington.

No voy a alagar demasiado esta saga, pero sí diré que es una lectura ágil y entretenida donde, en ocasiones, tanto merengue hacía que la lectura fuera más, digamos, vertical. Vuelven a sobrarme páginas, pero el resto de cada una de las historias era, de verdad, divertida. Julia Quinn, la escritora, a quien han comparado con Jane Austen, tiene un gran sentido del humor que ha sabido reflejar muy bien en esta saga tan divertida como romántica y es, quizás, lo que hiciera que leyera un libro tras otro.

Los contras, parece ser siempre la misma historia. Chico conoce a chica, hay cuatro o cinco contratiempos y, al final, perdices… El mejor de todos los libros, creo que los tres que hablan de los hermanos mayores. Divertidos y con una visión diferente y, por supuesto, el enigma de Lady Whistledown que sazona con algo de pimienta todas y cada una de las historias.

En fin, hasta aquí mis últimas lecturas que, como veis, han sido ocho. Creo que he tenido romance para siete meses y, ahora, me esperan la fantasía y la magia antes de regresar a la histórica.

Nos vemos pronto y, recuerda, si quieres visitar este café solo tienes que escribirme a mireiagimenezhigon.autora@gmail.com

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