Novela e Historia: GRECIA II «Esparta»

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Si hay un pueblo que ha clamado la atención de aficionados y no aficionados a la novela histórica es, sin duda, la historia de Esparta. Un pueblo de fundamento militar, nacidos para la guerra y que ha sido glorificado no solo por sus contemporáneos como se muestra en la obra de Jenofonte, sino por nosotros mismos que hemos mitificado su vida y obra.

Esparta, estaba situada en el alto valle del río Eurotas, en la región de Laconia, al sur de la península del Peloponeso. Esta ciudad se caracterizaba por su suelo montañoso, con valles sinuosos, separados por los contrafuertes, que llegan hasta las orillas del mar. Y, de acuerdo a la legislación espartana, el gobierno estaba conformado por los siguientes organismos: los reyes, el senado o Gerusía, la asamblea y el eforos.

Los reyes eran dos y pertencían a familias diferentes. Uno de ellos era el jefe…

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HISTORIA ANTIGUA: Reinas de Egipto

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Sé que la semana pasada comenté que hoy os hablaría de Grecia, pero también que Egipto daba para muchísimo más y que podríais hacerme llegar cualquier interés que os gustara que comentara en esta sección. Pues así ha sucedido, ha habido interés en conocer obras en las que se hable de las reinas de Egipto más allá de Cleopatra, que también aparece en esta pequeño aporte a la literatura y la historia.

El caso más célebre, por supuesto, es Cleopatra VII (c. 69-30 AEC), que de hecho no era egipcia, sino griega. Sin embargo, mucho antes de que ella ascendiera al trono, otras mujeres egipcias ya habían tenido puestos de regente e incluso de monarca varias veces.

Estas reinas, o mujeres importantes que influyeron directamente en la política, fueron:

  • Neithhotep (Imperio Antiguo)
  • Merneith (Imperio Antiguo)
  • Heterpheres I (Imperio Antiguo)
  • Nitocris (Imperio Antiguo)
  • Sobeknefru (Imperio Medio)
  • Ahhotep I (Imperio Nuevo)
  • Hatshepsut…

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HISTORIA ANTIGUA II: Egipto

HISTORIA ANTIGUA II: Egipto

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Hoy nos acercamos a una de las civilizaciones que más curiosidad ha transmitido a lo largo de los tiempos: Egipto.

Dicho esto, y aclarados los conceptos, hoy haré un breve acercamiento a las etapas en las que se divide la historia del Antiguo Egipto. En la historia de Egipto se establecen 30 dinastías que van desde el año 3100 a.C. hasta el 332 a.C. En el año 525 a.C. Egipto fue invadido por los persas y continuó así hasta la conquista de Alejandro Magno. Así comienza el Periodo Grecorromano. Se pueden clasificar en diferentes periodos: Periodo dinástico temprano, Imperio Antiguo, Imperio Medio e Imperio Nuevo. Los egiptólogos añaden también una especie de apéndice al que llaman «Otras dinastías» donde recogen desde la XXI hasta la XXX.

Más o menos y grosso modo, los periodos dinásticos comprendían lo siguiente:

Periodo dinástico temprano

Comprende las dos primeras…

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HISTORIA ANTIGUA I: Mesopotamia

HISTORIA ANTIGUA I: Mesopotamia

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Gracias a una amiga y miembro del club de lectura de Novela Histórica de Lliria, el cual tengo el honor de coordinar, surgió una duda que a muchos les surge en relación al momento exacto en el que la prehistoria da paso a la historia. El problema en este caso es que, a diferencia de otros momentos en la historia en la que la división se ve clara gracias a un acontecimiento importante sucedido en un momento dado, con la prehistoria y la historia antigua no podemos realizar esa fracción de un modo tan contundente. Ambos períodos se entremezclan, se fusionan, haciendo que la humanidad evolucione a su ritmo.

No obstante, sí hay una clara razón tremendamente importante que nos obliga a fechar el inicio de la Edad Atigua: el nacimiento de la escritura. Mas no es la única característica que se da durante este período, a ésta podemos…

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NOVELA E HISTORIA: Prehistoria II

Novela e historia: Prehistoria II

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Bienvenidos, una semana más, a esta sección que no ha hecho más que arrancar. La semana pasada hicimos un breve repaso por el paleolítico, mesolítico y neolítico y os recomendé una serie de novelas que bien podrían, al menos, despertar la curiosidad por dichos períodos históricos.

Esta semana seguiremos hablando de esa gran etapa de la humanidad que conforma la prehistoria siendo la edad de los metales la que ocupe el artículo de hoy.

La denominada edad de los metales se corresponde con un período en que el ser humano dejaba de emplear la piedra para utilizar el metal y en que empezarían a aparecer las primeras civilizaciones y culturas.

Edad de Cobre (6.000 a.C.- 3.600 a.C.)

El cobre fue uno de los primeros metales que fueron utilizados como material para crear herramientas, produciendo elementos más eficientes y cortantes que la piedra. Inicialmente se empleaba sin fundir, empleándose los…

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NOVELA E HISTORIA : Prehistoria I

Novela e historia: Prehistoria I

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Por fin damos comienzo a esta, que espero, sea una sección que os suscite el interés esperado. Una de las razones por las que muchos lectores inclinan la balanza hacia la novela histórica es que con ella consiguen aprender o, al menos, despertar el interés por una época o episodio histórico.

La historia da para muchísimo contenido y es, casi seguro, que consiga hacer de esta sección un permanente en este blog literario. No obstante, esto solo sucederá si no os aburro con mis divagaciones y consigo, con mi aportación, que le deis una oportunidad a este género literario, o que descubráis nuevas lecturas conmigo.

Sin irnos más por las ramas, y como bien anuncia el título, comenzamos por donde debíamos comenzar: la prehistoria. Este período histórico se divide en seis etapas principalmente: Paleolítico, Mesolítico, Neolítico, Edad de Cobre, Edad de Bronce y Edad de Hierro.

Para que esto no…

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RECUERDOS Y UN CUENTO LLENO DE MARAVILLOSAS DESDICHAS

Hoy necesito que me permitáis regresar a la niñez y recordar cuando todo estaba en su lugar. Hoy, este artículo se llenará de color, de ilusión, de vida… porque hoy os hablaré de un cuento que sigue enamorando a grandes y pequeños. Un cuento atemporal, pues su historia jamás dejará de ser actualidad.

Comenté ya a principios del mes pasado, cuando tuve la suerte de participar y presentar mi obra en la XXII Semana de Novela Histórica, que he sido una niña amante de los libros desde que tengo uso de razón. ¿La culpa? Única y exclusivamente de mis padres y, si no es culpa suya, mucho hicieron por ser cómplices de tal delito. Desde niña, en casa se han tenido muy claras las tareas de cada uno, la mía era mantener en orden mi cuarto y estudiar, por lo menos mientras me encontraba en edad escolar. Si hacía bien mis tareas obtenía una recompensa: cien pesetas a la semana. Con ese dinero me compré mis primeros cuentos y los leía y leía sin descanso. ¡Era tan maravilloso vivir las aventuras junto a Peter Pan, Tom Sawyer o Caperucita Roja! Pero esas no fueron mis primeras historias, no, sino una que guardo con ternura en mi recuerdo, en mi corazón: Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll.

Cuando tan solo contaba con dos o tres años de edad, mi madre compró un libro enorme, repleto de ilustraciones maravillosas y donde una niña vivía una increíble aventura. Cada noche, antes de dormir, mis padres me arropaban y mi madre se quedaba conmigo leyéndome esta clásica historia hasta que me quedaba dormida. Yo no lo recuerdo, pero según cuenta ella, mi madre, cada noche me preguntaba qué cuento quería que me leyera y mi respuesta siempre era la misma: «Mamá, yo quiero el cuento de Alicia y el conejito blanco».

En la imagen están todos los libros que tengo de este cuento. Ediciones de todo tipo. El que mi madre me leía es el que hay a la izquierda del todo, el más grande y que cuenta con un año más que yo, pues fue editado y publicado en 1982.

Del cuento de Alicia se han dicho muchas cosas, muchísimas, incluyendo una terrible leyenda negra sobre su autor. La historia, aunque no la niego, nada tiene que ver con el cuento más allá, quizás, de una crítica hacia el mundo victoriano y su sociedad. El relato Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll, puede ser leído como modelo contrario a las rígidas convenciones de la sociedad victoriana. El libro describe un mundo en el que una niña debe abrirse sola su paso por la vida, alejada de las normas educativas. Con la ayuda de las experiencias mágicas de la pequeña Alicia, Carroll refuta la idea de su tiempo, de que el mundo de los adultos, con sus principios morales (a veces cuestionables) era el modelo al que el mundo de los niños debía adaptarse. El mundo onírico de Alicia no es ideal y tampoco está libre de peligros. Sin embargo, la joven heroína logra sortear todos los desafíos gracias a su imparcialidad y a su capacidad de juzgar las cosas desde una perspectiva infantil, pero sin prejuicios. Así, Carroll presenta al niño como un miembro de plena capacidad en la sociedad y como ser independiente. Con su estilo directo y despreocupado, Alicia descubre sin piedad el egoísmo, los temores y la violencia de los adultos. La crítica social de Carroll se esconde en un mundo fantástico y absurdo para salir en busca de quienes piensan de la misma manera.

Es más, para mí, sigue teniendo grandes lecciones de vida que jamás deberían olvidarse ni pasar desapercibidas. ¿Qué hay de frases como las que a continuación les muestro?

Si conocieras el tiempo tan bien como yo, no hablarías de perderlo.

Todo tiene una moraleja, sólo falta saber encontrarla.

Si cada uno cuidara su propios asuntos, el mundo giraría mucho más rápidamente.

No tiene utilidad volver a ayer, porque entonces era una persona distinta.

Si no sabes a dónde vas, cualquier camino te llevará allí.

Y ésta es tan solo una muestra, pues podría seguir añadiendo, al menos, un par por capítulo. Tanto me aporta esta historia que aún la leo cada año, vuelvo a ser niña y sonrío al recordar aquellos maravillosos años. Es más, que hoy me dedique al mundo literario, que me dedique a escribir es, precisamente, gracias a este libro.

Hace unos años, en 2015, una pequeña editorial organizó un certámen literario por el 150 Aniversario de Alicia en el país de las maravillas. Se trataba de escribir un cuento que guardara relación con el clásico de Carroll y el premio era publicar una novela. Pues bien, gané el certamen.

Y, ahora, seis años después. Recuperados los derechos, tengo una noticia maravillosa que contar y que me hace muchísima ilusión. En breve, supongo que para mediados del año que viene (2022) publicaré mi cuento: Arturo y la reina de corazones. Lo haré por mi cuenta, pues quiero que esta historia me pertenezca y añadir en ella ciertos detalles que entonces no eran relevantes y hoy sí.

En primicia, os dejo la portada que he creado y de la que me siento muy orgullosa porque es mi mundo, es mi cuento y es mi historia. Solo espero que os guste.

Muchas gracias.

UN DESAYUNO OTOÑAL EN HUNGRÍA CON VIC ECHEGOYEN

Buenos días, mis queridos lectores, mis queridos amigos amantes de las letras y el buen café.

¿Sabéis esas mañanas en las que uno se levanta con energía y ganas de vivir la vida? Sí, a veces es una sensación tan difícil de conseguir que se nos olvida que hubo días en el que nos levantábamos con esas ganas de vivir. Sin embargo, hoy es uno de esos días. Seguramente lo despierte el otoño, la mejor estación del año donde el calor da paso al frío, pero no a ese que hiela el alma, sino a ese que, al respirar, sientes que un nuevo comienzo se acerca. Los colores siguen siendo cálidos, no hay azules, ni blancos, ni malvas que congelan cada paso. No. En su lugar, marrones y verdes de diferentes tonos inundan las calles y los bosques.

Es época en la que el local se llena de abrigos, gorros, guantes y bufandas de lindos y variados colores. La decoración cambia y las calabazas y el maíz cobran la fuerza que perdieron. Huele a castañas asadas en la calle, a chocolate caliente y a leña.

La cafetería es, en esta época, más alegre. Los clientes entran y sonríen al descubrirse protegidos del frío o la lluvia. Mil rincones recorren el local, donde al cobijo de una manta algunos leen y miran por la ventana el vaiven de las gentes que pasean o corren hacia sus destinos. Les miro y sonrío, porque hoy, hoy es un día para recordar la vida.

El tintineo de las campanas de la entrada me dan un nuevo aviso. Un nuevo cliente asoma, pero, para mi sorpresa, no seré yo quien sirva el desayuno en esta ocasión. No.

-Buenos días.

Una cálida y familiar sonrisa asoma en el rostro de mi querida Cris, o debería decir, Vic Echegoyen.

-Bienvenida a mi humilde morada -respondo ilusionada al saberla aquí conmigo-. ¿Qué traes ahí?

-Desayuno otoñal en casa, en Hungría: ciruelas y tomatitos del jardín, papaya que me traje de Viena, queso Traungold típico de los Alpes, con un punto picante a nuez, zumo de pera y café con leche. ¿Qué te parece?

-Madre mía, tiene una pinta estupenda.

-Hoy me toca a mí darte a conocer los increíbles sabores que nos aporta el mundo.

Todos y cada uno de los platos y productos que ha traído me parecen excepcionales. Su olor atrae de manera tan irresistible que resulta muy difícil no hincarle el diente antes de tiempo. La paciencia no me acompaña cuando el estómago ruge y, a decir verdad, en cuestiones de gustos alimentícios él sabe mucho más que yo.

Cris prepara con esmero la mesa mientras yo la observo embelesada y con ganas de preguntarle ya por ese viaje, por esa escapada que la trajo de nuevo a nuestras tierras, a España.

-Bueno, ¿qué tal fue el viaje? ¿Qué gratos recuerdos te llevarás contigo de nuevo a Hungría?

– No se lo digas a Ramón, pero entre las decenas de nuevos lectores, libreros, blogueros, etc., hubo tres encuentros por sorpresa con «amigos virtuales» en persona muy largamente esperados y que resultaron los más especiales, y él fue uno de ellos. Otra fue Nuria y sus hijas, por motivos personales muy emotivos, y el tercero fue el librero Guillermo Lorén. Mención aparte merece haber conocido al fin a compañeros de editorial con los que creo que hubo onda especial, como Mario y Lola. Todo eso en el plano personal-literario. Pero creo que lo que más me impresionó fue cómo miles de familias con niños pequeños, todos con mascarilla y tratando de respetar las distancias, se paseaban por todo el recinto con tal expresión de asombro y felicidad como si fuera el Día de Reyes. Esa ilusión recuperada, ese deseo de dejarse arrastrar y cautivar, me emocionó de verdad. Y solo por eso lamenté no haber pasado más tiempo entre ellos, como público, observando, escuchando y absorbiendo sus vivencias. Ahí me reencontré con mi querido Madrid despreocupado y optimista, el de mi infancia, que creía perdido hacía mucho tiempo.

– A veces es necesario ver el mundo desde otra perspectiva para reencontrarse con él, ¿verdad? Entonces, ¿la Feria del libro en Madrid fue toda una experiencia para recordar?

– Todo sucedió tan deprisa y las firmas transcurrieron a tal velocidad, que apenas recuerdo algún detalle (por suerte, mi madre vino ambas veces para ocuparse como es debido de nuestros amigos y parientes agrupados frente a la caseta, porque yo apenas si podía dedicarles unos instantes, así los puso al día, y ellos a nosotros, y no se quedaron tan frustrados después de hacer dos horas de cola). En cuanto a las firmas, algunos autores de otras editoriales comparaban cifras, «Yo firmé hoy 50+», «Pues yo creo que llegué a 70», y me sentí como una hormiguita chafada («Uy, pues yo firmé 19 hoy y me van a echar a gorrazos»). Pero luego resultó que, para ser la primera Feria y haber sacado Resurrecta sin una sola presentación ni publicidad ni figurar en el catálogo de novedades, tampoco estuvo tan mal. Ahh, y hubo un encuentro que no esperaba en absoluto y me hizo muchísima ilusión: el primer día de firma, la primera persona que se plantó ante la caseta exigiendo firma y abrazo fue una escritora, y una gran señora, a la que admiro especialmente, María José Solano, y para mí fue como si apareciera una buena estrella que decía: «¡Mira, no podía empezar mejor! ¡Ahora todo irá bien!

-Oh, que envidia sana me das. Madrid es una cuenta pendiente que no pude saldar este año por razones muy personales y que bien sabes, ¿para qué contarlas de nuevo? -Sonrío-. Y, hablando de Resurrecta… Sabes que Resurrecta me encantó, de hecho, es la primera novela tuya que he leído, aunque tengo La voz y la espada en casa… Y me gustaría saber, qué te llevó a escribir sobre el terremoto y el tsunami de Lisboa, si te costó mucho el desarrollar las historias de tantos personajes…

-No sabía que Resurrecta fuera la primera que has leído, Mireia: en ella ha confluido tal constelación de fortuna, casualidades que no lo son y coincidencias increíbles, que su verdadero título debería de ser «Serendipia».

-Sí, como dije que había comprado La voz y la espada, te llevaría a error…

-Me llevó a escribirla esa serie de coincidencias maravillosas. El ministro Carvalho (futuro marqués de Pombal) y yo cumplimos años el mismo día, y coincidió que pasé el día en que cumplí los 50 por la iglesia donde está enterrado en Lisboa, y justo era su 320 cumpleaños y había un enorme homenaje oficial en la iglesia llena de académicos, historiadores, etc… no sabía nada, ¡fue casualidad! Era el Día de Fátima, y allá iba con mi familia, a su santuario, para dar gracias por medio siglo de vida muy feliz. Poco después, de vuelta en Viena, descubrí que mi familia y la familia de la mujer de Carvalho, Nora, estamos emparentadas por varias vías; entré en contacto con ellos, y por fin conseguí que me recibieran y me mostraran cartas íntimas que Nora escribió a su hermana vienesa contándole del terremoto, y deslicé muchas de esas vivencias e impresiones en la novela: fue un favor privado del que espero no haber abusado. Y la novela me estalló en la cabeza una noche de insomnio, la víspera del día del terremoto: aún no lo sabía, pero como siempre que me desvelo sin motivo, agarré la libreta que siempre tengo en mi mesita de noche, me puse a anotar a voleo todo lo que se me ocurría, sin analizarlo ni detenerme a reflexionar, vomitando toda aquella sensación de angustia y urgencia… Al día siguiente vi que toda la novela estaba allí: personajes, estructura, lugares, marco temporal… Ya estaba exorcisada, fuera de mí: solo tenía que esperar el momento para escribirla, y en cuanto dejé de trabajar, me puse y salió de un tirón en cien días, el primer borrador fue también el definitivo, me la quitaron de las manos dos grandes editoriales extranjeras incluso antes de que España dijera que la quería publicar, y el resto, como dicen, es Historia 🙂 Esa novela solo estaba esperando alguien receptivo, y cada vez estoy más convencida de que solo soy una especie de «atrapasueños» donde quedan prendidos fantasmas y vivencias que quedaron sin contar; nada más. De ahí, también, el símbolo de la grieta: caí dentro y no me dejó volver a salir hasta que puse el punto final.

-Resurrecta es una historia apasionante, bien deberías saberlo. ¿Te costó mucho escribirla?

-No, no me costó NADA: todos los personajes son reales (hasta el grillo y el mono), y el 90% escribieron ellos mismos, en cartas y crónicas, sus vivencias detalladas del día; el resto fue fácil de deducir por anécdotas a través de testimonios de terceros. Solo tuve que darles cita ese día, a esa hora, y dejar que cada uno contara al dedillo qué ocurrió desde su perspectiva y escenario personalísimos. También por ese motivo quise que ninguno sobresaliera y la protagonista absoluta fuera la ciudad y la antagonista fuera la tragedia, en vez de meter con calzador la típica historieta de amor o venganza, que sería desvirtuar y frivolizar un día que fue todo, menos ordinario.

-Charlar contigo me está enseñando tanto… Ni te lo imaginas, de verdad.

-Tonterías.

-Para nada -respondo-. Ah, antes de que se me olvide. Tengo una curiosidad tremenda…

-Verás… A ver por dónde me sales.

-No, tranquila -reímos- Me sorprendió cuando comentaste lo del escudo familiar, tan antiguo… ¿Cómo es que aún ostentáis ese escudo?

-Bueno, tenemos varios escudos 😉 El mío es el de los Crouÿ-Chanel, descendientes de la casa real de Árpád, que unificó y cristianizó Hungría con San Esteban, primer rey y santo de la familia. Hoy son condes en Francia y príncipes en Hungría, y por eso el escudo es el mismo, la bandera original del país, y la verás ondear en muchos festejos nacionales y oficiales junto a la bandera moderna tricolor.

-Increíble y, por cierto, que no he dicho nada, pero el desayuno ha estado espectacular. Millones de gracias por visitarme.

-Un placer.

-Esta es tu casa -sonrío-, ya lo sabes.

-Muchas gracias. Me tengo que ir, el vuelo no espera a nadie y debo regresar a casa, pero te dejo estas delicias para compartir en familia.

Si hay una persona que deja huella allá por donde pasa, esa es sin duda, Vic Echegoyen cuya vida, quizás, sea aún más increíble de la que sus narraciones cuentan.

Nos vemos la próxima semana.


Debido a las restricciones por Covid, no se atenderá sin cita previa.

Si quieres acercarte y visitarme en esta cafetería virtual, solo tienes que escribirme a mireiagimenezhigon.autora@gmail.com poniendo en el asunto “CITA TINTA CON OLOR A CAFÉ + NOMBRE”

EL CIRUJANO DE ALMAS

Como deseaba reabrir las puertas de este mi querido café. Han sido unas semanas tan repletas de ilusiones que no he podido sentarme ni un solo segundo para hablaros de estas lecturas que me acompañan casi a diario.

Soy una férrea defensora de la falta de casualidad. No, amigos míos, para mí las casualidades no existen y, sin embargo, hay ocasiones en las que aplaudiría cada una de ellas. Éste es el caso de Luis Zueco y su Cirujano de almas. Ya cuando supe de su publicación, apoyé la propuesta para que fuera leído en nuestro club de lectura de Novela Histórica con una amplia aceptación. Después, el programa de la XXII Semana de Novela Histórica se hacía público y confirmaba su asistencia al evento de Cartagena junto a otros escritores entre los que contaba quien suscribe. Y, no solo eso, sino que se alzaba con el Galardón por excelencia de dicho evento. Y, para terminar, la historia que Luis Zueco nos narra en esta novela se sitúa en una época que, como muchos bien sabéis, me encanta.

Como siempre, y mientras preparo ese precioso rincón de lectura donde el olor a café recién hecho acompaña a la titilante luz de las velas para crear un ambiente idóneo de relajación e inmersión en las páginas de los libros. He aquí la sinopsis de la novela.

UN JOVEN CIRUJANO SEDIENTO DE CONOCIMIENTO

Barcelona, 1796. Bruno Urdaneta solo tiene doce años cuando llega a la ciudad para trabajar como aprendiz de su tío Alonso, un cirujano veterano y malhumorado que pronto se dará cuenta de que su discípulo posee un don muy especial.

UNA ÉPOCA DE PROFUNDOS CAMBIOS

En un momento convulso en el que los ideales ilustrados se propagan por toda Europa y la sombra de Napoleón se cierne sobre España, el joven protagonista encarnará el nacimiento de la figura del médico moderno, aquel que une el saber práctico de los cirujanos con la erudición de los médicos para arrojar luz sobre las nuevas ideas de una sanidad más universal.

¿PUDO UN MÉDICO CAMBIAR EL CURSO DE LA HISTORIA?

La huella de un viejo secreto familiar llevará a Bruno de Barcelona a Madrid —donde estudiará en el recién creado Colegio de Cirugía— y finalmente a Cádiz, cuyas calles, durante la guerra de la Independencia, se han transformado en un inmenso campo de batalla. La muerte acecha a un pueblo que se ha convertido en el ejército de todo un país.

Con la novela en mi regazo, cojo la taza de café e inspiró para oler en profundidad su aroma que me embriaga una tarde más. Acabo de disfrutar de una gran obra, de una gran historia que se desarrolla a principios del siglo XIX. Una historia que tiene como telón de fondo mi querida Guerra de Independencia española acaparando toda mi atención a pesar de tener otras lecturas pendientes. Un libro que me ha sorprendido gratamente. Me ha gustado muchísimo más que aquel ladrón de libros que nos presentara hace apenas un año y, quizás, esa sea, precisamente, la verdadera razón de los escritores: asombrar a sus lectores con cada lectura y superarse a sí mismos con cada narración o historia.

Bruno Urdaneta, que así se llama nuestro protagonista, será un joven con un don maravilloso que hará de sus manos el bien más preciado para muchos de los hombres y mujeres de la época.

La posición geoestratégica española durante todo el siglo XVIII fue muy complicada. Debilitada su posición en Europa desde mediados del siglo anterior frente a nuevas potencias emergentes y, especialmente, el Tratado de Utrecht en 1715, España mantenía, sin embargo, el mayor imperio global de su época, cuya base de poder residía en sus enormes y ricas posesiones en el continente americano. El sostenimiento de esta posición internacional exigía unos medios y recursos muy superiores a los de la España del siglo XVIII. Situación que condicionaba, practicamente, todos los progresos sociales y científicos de la época. Así, tal y como el propio autor remarca en sus notas, la medicina en España se hallaba muy retrasada con respecto al resto de Europa. De hecho, fue necesario un profundo cambio que se inició con el despegue de la cirugía, para lo que se fundaron tres colegios a finales de este siglo: Cádiz, Barcelona y Madrid.

En este contexto se desarrolla la novela que, como bien se menciona ya en la sinopsis, nos narra la historia de Bruno, un muchacho de tan solo doce años que presencia lo que para otros sería una escena traumática. Su padre acaba de regresar a casa malherido, solo están ellos dos, y su padre le ruega que no llame a nadie ya que la situación que están viviendo es muy peligrosa. Así, le pide a su hijo que haga las veces de médico, de curandero, y extraiga de su cuerpo la bala que amenaza con llevárselo al otro barrio. Para sorpresa de ambos, Bruno no titubea ni un solo instante y, con las indicaciones precisas de su padre, consigue extraer el proyectil y zurcir la herida con maestría. Éste sería el primer episodio que el joven viviría en relación con el oficio que le depararía la vida.

Esa misma noche, el padre de Bruno le invita a marchar hasta Barcelona en busca de su tío, un cirujano uraño y malhumorado que tendrá que encargarse del muchacho. Sin embargo, pronto dará buena cuenta de que su sobrino tiene un don heredado en la familia y lo convierte en su discípulo. Tanto así, que hará cuanto esté en su mano para que el muchacho progrese en pro de la medicina en general y la cirujía en particular.

Así, el joven se convertirá en uno de los grandes de la medicina moderna siendo, además, la ausencia de dolor su principal objetivo.

EL CIRUJANO DE ALMAS es una novela repleta de historias en la historia que hacen de su lectura una apuesta maravillosa y amena. Usa capítulos muy cortos y de precisión tal que el lector avanza y aprende casi sin apenas darse cuenta. El recurso de lo conciso, sin florituras, nos acompañará a lo largo de toda la narración. Una narración que, por otra parte, es cómoda y actual. Esto supone, en ocasiones, que el lector tarde en ubicarse en la época.

Otro aspecto a tener en cuenta y que me ha encantado, son las descripciones de los lugares por los que se desarrolla la historia. No solo como texto, sino en los propios diálogos, usando a los personajes para situarnos en el conflicto, o en la clase de ciencia que, para los neófitos en medicina, pueda suponer un plus en la comprensión de lo narrado.

En definitiva, una obra muy buena, con una historia increíble y maravillosa sobre el arte de prolongar la vida y evitar el dolor.

Así pues, y respondiendo a la pregunta que formula la propia sinopsis de la novela, me despido por hoy. Feliz y contenta de este glorioso regreso, de levantar de nuevo las persianas de un café que cerró por momentos, pero que regresa de nuevo y donde nos esperan visitas inolvidables. De hecho, cierta autora todoterreno nos acompañará la próxima semana. Yo no estaré, porque me encontraré por tierras gallegas, pero dejaré los deberes hechos para que el café, como si de un futuro de ciencia-ficción se tratara, abra sus puertas y deleite con sus aromas a dulces y café.


Debido a las restricciones por Covid, no se atenderá sin cita previa.

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De historia, de novelas y de novedades literarias

Queridos amigos,

Hoy me vais a permitir cerrar el café por una semana. Las razones son más que maravillosas y quería compartirlo con todos vosotros como si de una charla se tratara. Es más, invito a quienes así lo deseéis a formular tantas preguntas tengáis que yo las responderé gustosa.

Me vais a permitir que desnude mi alma y que, por primera vez, haga público un temor que me asola a cada instante que pasa y me acerca al día «C», de Cartagena. No puedo evitar compararme con cuantos escritores conforman el cartel de tan esperado evento y darme cuenta de la suerte que tengo al estar ahí siendo tan solo yo. Me tiemblan las piernas cada vez que veo imágenes de escritores a los que admiro que son el verdadero reclamo e interés de este acontecimiento maravilloso. La realidad es, que no sé expresar con palabras cuántos sentimientos se encuentran batallando en mi interior: miedo, admiración, ilusión, temor…

La Semana de Novela Histórica de Cartagena lleva más de veinte años celebrándose. Por sus mesas han pasado escritores tales como Luis Zueco, Antonio Garrido, Jesús Maeso de la Torre, Gonzalo Giner, Isabel San Sebastián, José Calvo Poyato… En fin, que yo solo espero estar a la altura y no defraudaros porque no sé si sabría sobrellevarlo.

Lo que sí puedo gritar al mundo entero es que estoy muy contenta por mi querida Sandra Aza, quien ha sido premiada con el premio Odilo, así como Luis Zueco que se alza con el galardón de XXII Semana de Novela Histórica de Cartagena. Que me hace especial ilusión ver a amigos presentar allí sus obras, porque les deseo una experiencia maravillosa.

No obstante, no todo son temores, también hay alegrías venidas de todos los que me habéis apoyado. De hecho, quería anunciaros que he sido «llamada a filas» por los administradores de un grupo llamado LLEC de casi 60 000 miembros amantes de la literatura independiente para aportar mi pequeño granito de arena. Desde esta semana llevaré una sección semanal, Novela e Historia, donde hablaré de la Novela Histórica, de sus variantes y subgéneros y, por supuesto, de obras escritas por autores independientes y nóveles. Hecho que me ha ilusionado muchísimo y, una vez más, espero que guste a cuantos lo sigan.

Y, por último, aunque no menos importante, aprovecharé el viaje, porque al día siguiente estaré en Murcia, en su preciosa Feria del Libro, firmando ejemplares de Toletum y me encantaría veros allí.

Muchísimas gracias por haber leído esta entrada en concreto pues, a veces, una necesita narrar más allá de risas y bromas, de relatos y entrevistas, de recomendaciones y reseñas literarias.

Nos vemos la próxima semana con una nueva reseña, no vayamos a perder costumbres ahora.